hoy te extrañé mas que otros días,
desde tus ojos cafés hasta tus viejas zapatillas
tu cabello que nunca se puede despeinar
tus carcajadas que me resultaron siempre adorables
y el lunar de tu pecho que me gustaba mirar.
Quisiera que el luto me durase menos y poder salir a buscar
otro dueño de mis pensamientos
y dejar de verte tanto cuando me recuesto.
Al menos me gustaría pensar
que soy la dueña de tus silencios...
lástima, eso no se va a dar.